Permitidme desde aquí, a aquellas personas que hayáis alcanzado este manifiesto, explicar con brevedad y contundencia el motivo que me ha llevado a redactar estas palabras.
No os dareis cuenta, pero para el uso que me dais a lo largo de vuestra existencia me tratáis como si fuera un vulgar instrumento. Cuando decidís rendir culto a un órgano, preferís hablar del corazón, alabar a los ojos, los pechos o cualquier otro. Incluso hay fetichistas que sacan fotos de sus pies y las exponen públicamente como algo digno de alabanza.
Eso no es lo peor, tampoco me tenéis en cuenta a la hora de lavaros la boca y la mayoría solamente decidís cepillaros los dientes, sin molestarse en dar una pasada en mí o en enjuagarse la boca por lo menos. Parece que os acordáis de mí a la hora de saber si un alimento sabe bien o no, o de comprobar la temperatura de lo primero que os vais a meter en la boca.
Sin mí el amor no tendría sentido. El erotismo sería simplemente una cópula, no podríais recorrer el cuerpo del otro gracias a mí. Sería todo absolutamente aburrido y violento, los besos se limitarían a un simple contacto labial y al choque entre los dientes.
Yo soy la que os da la palabra. Tan sólo podríais articular un par de fonemas, sin decir nada coherente. En realidad sería mejor así, ya que no tenéis nada importante qué decir. Dejad vuestro habla para la escritura como sigáis con semejante desconsideración hacia mí. Incluso a veces llegáis a morderme con vuestros propios dientes, un dolor que no podéis llegaros a imaginar.
Con todas estas causas expuestas, yo reivindico mi figura. Os exijo un mejor trato, después de ayudaros en multitud de tareas, desde sacaros de las encías los restos de comida hasta pegar un sello en un sobre. No os olvidéis tanto de mí, pues una servidura un día va a acabar hasta la punta lingual y se va a marchar de vuestras bocas. Y cuando llegue ese momento, os daréis cuenta del sinsentido que será vuestras vidas de hedonismo, del centro de placer que supongo para vosotros proporcionándoos sensaciones diversas en vuestra vida social, sexual y gastronómica.
Esto no es una amenaza, simplemente un manifiesto de alguien muy dolido. Sólo para que lo sepais. Hasta entonces, seguid dándole a la lengua, malditos, seguid.

6 comentarios:
Cunilingus: Un arte extraño.
Saludos
A mi ciempre ce me quema la lengua al comer cozaz muy calientez :x
pobrecilla
Guau.
El DIOS de la literatura is back.
Sin duda la lengua es un órgano muscular importantísimo :P
Por cierto,yo soy una d esas(mis amigas también) que presume de pies en las fotos
Me ha gustado mucho el texto como todos :)
Un beso
Alba M.C
eres el dios de la ironía mai fren
las lenguas chungas son las que se empeñan y presumen de ser capaces de "saludar" a su sucia amiga la nariz
R.
Si la lengua hablase...
Y aquí lo ha hecho.
Manifiesto a prol de elevar la importancia de la lengua. Oh! q sería de nosotros sin ella...!
jaja
un bso Pepe
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