
Tras setenta y cuatro años de vida, le habían bastado únicamente ocho segundos.
El tiempo que le separaba de la azotea de ese alto edificio del duro suelo de la calle.
El tiempo durante el que comprendió realmente el significado de tantas cosas que buscó y no pudo encontrar a lo largo de su vida, de esas palabras que reúnen algo casi utópico. La felicidad, la libertad, la tranquilidad.
El tiempo mágico de plenitud que tuvo un alto precio: su vida.
El tiempo que duró la valentía del cobarde, de la única de las cosas que deseaba a lo largo de su vida y se atrevió a hacer.
Ocho segundos, que no son nada, pero lo fueron todo.

10 comentarios:
no te suisiiiides :_
Y que es lo que da el aliento al cobarde? Que buenas palabras, gracias por hacerme pensar.
no mueras
P.D. Aun
oh oh oh!
en serio! cada vez que escribes, me gusta más!!!!!!!!
jobáaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
osea, me tienes loca loca loca :D
Mira mi última entrada.
http://nosoyelquetupiensas.blogspot.com/
entenderás que aunque no leamos este blog somos igual de imbéciles.
Un saludo camarada y sigue así. Ya sabes que no soy el que tu piensas...
Ocho segundos son un montón, no?
Que edificio más alto...
o que orejas más grandes que permiten la posibilidad de planear.
Ahí te quedas.
oh vamos, 8 segundos??
un building de [...]
mecagoentumadre, mecagoentuabuela (8)
un building de masi de 60 pisos nomenos eh...
te columpiaste javi...¡¡¡R!!!!
R.
POIO
Ocho segundos es lo que tardaste en discurrir esta mierda mal parida.
ILOVEU
como con tan pocas palabras dices tanto?
eres grande pepiño, sigue escribiendo, me alegras mis ratos en la biblioteca.
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