martes 2 de junio de 2009

Highway to Death

-



 Los hijos, zánganos de veintitantos años, ambos con posibilidad de conducir el coche, cerraron las puertas. Después de abrochar los cinturones de seguridad, observaron como su padre arrancaba el coche mientras la madre, de copiloto, bajaba la ventanilla por el calor de ese infernal domingo. El padre, aferrando los puños en el ardiente volante, mascullaba por lo bajo. El calor emitido por los cuatro cuerpos más el que entraba en el interior del vehículo hacia que la situación fuese un auténtico horno. El coche abandonaba la ciudad para meterse por la autopista. Justo cuando alcanzaba más velocidad, el padre soltó una pregunta:

- ¿Tan bueno es ese grupo de mierda que tenemos que ir desde Coruña hasta Vigo para ver un concierto de mierda sudando como cerdos en medio de otros gilipollas en lugar de disfrutar de un día de playa?

- ¡Joder, papá! ¡Es The Rumble Wilcos, el mejor grupo de los últimos veinte años! No ir a ese concierto es un pecado...- contestó el pequeño de sus vástagos

- Pecado...- bramó para sus adentros- Pecado es mandar a la mierda este día de calor para ir a esa soplapollez en lugar de aprovechar el día de playa que hace, mecago en la puta...- los hijos se miraron entre sí afligidos, esperando a que su padre se calmase-...pero bueno, da igual, total, no vamos a ir ni a una cosa ni a la otra...

La madre y sus hijos se miraron extrañados entre sí

- ¿De qué estás hablando, Enrique?- preguntó su esposa.

- Estoy hablando de que llevo veinte y ocho años hasta los cojones de hacer de taxista de todo el mundo, de que tengo la cabeza destrozada de soportar los lloriqueos de todo Dios, de tener que arrastrar una familia que no sabe ni lavarse el culo... Que se acabó, que en medio de esta autopista, cuando lleguemos al paso del puente, vamos a irnos todos literalmente a tomar por culo...Y ni se te ocurra poner las manos en el volante, que sino acabamos con este asunto antes de tiempo.

El padre cogió un pitillo de una cajetilla recién comprada. Hacía diez años que abandonó el hábito de fumar, pero le pareció un buen momento para volver a hacerlo. Encendió la radio hasta que encontró un canal de música...

(8) Remember boy that your forefather's died/ Lost in millions for a country's pride/ But they never mention the trenches of Belgium/ When they stopped fighting and they were one...(8)

Eso sí que eran canciones de verdad, no The Rumbles Pollas.

Realmente, antes de subir al coche no tenía planeado que ese fuera el último viaje de sus vidas, sin embargo le había parecido de repente una macabra y magistral ocurrencia. No tan magistral le parecía al resto de la familia, sobre todo teniendo en cuenta que la madre no contaba con teléfono móvil y que la mala fortuna quiso que su hijo no tuviese batería ni su hija cobertura.

- No te preocupes, Quique- le susurró la hermana a su semejante- a menos de un kilómetro, antes de que lleguemos a donde él dice, hay un peaje, o sea que con que salgamos a tiempo ya estaremos a salvo...

Pero justo antes de que llegasen a la barrera, el padre sacó de la guantera la máquina que tenía para ir al trabajo y le permitía meterse en el telepeaje. A cuarenta kilómetros por hora, sin disminuir demasiado la velocidad, la barrera se levantó, sentenciando así el destino de esas cuatro almas metidas en aquel vehículo.  El padre apretó el acelerador, superando los 180 km/h. El final estaba cerca.

Muchas imágenes se acumularon dentro del coche, las de cuatro vidas exactamente. Bodas, comuniones, peleas en el colegio, primeros besos, actos de licenciatura, cenas, comidas, tardes, noches, buenos momentos, malos recuerdos, peores vicencias. A pesar de los deseos de la madre y los hijos, los guardarraíles no pudieron detener el fatal destino. El impacto fue colosal, el coche dio una vuelta de campana y cayó al vacío durante doscientos metros de altura. Sus ojos cerrados no hicieron que vieran la oscuridad, sino la Luz.

Y, para alegría de unos y desgracia de otros, la última canción que sonó en la radio y perduró en la eternidad dentro de aquel coche, fue de el nuevo grupo revelación: The Rumble Wilcos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Rumble Wilcos creo que tocan en Lolapop

;)

R.

Alba dijo...

jobá :(

Nosoyelquetupiensas dijo...

¡Coño! renueva algo, menos samba e máis traballar...xa me contarás o da túa experiencia laboral. Aproveito para enviarlle un saúdo a Alba.
Sodes uns mosntruos....