
Ahí estaba yo, absorto frente a otra de mis obras inconclusas. En esta ocasión, el blog donde había descargado la mayor parte del poco talento literario que tenía. Lamentablemente, de aquel espíritu no quedaba nada. Lo que antaño consideraba pequeños textos que brotaban de mí como moho en un mojicón caducado, ahora eran obras maestras inalcanzables. Y mientras seguía con mis cavilaciones, una sombra me iba cubriendo. Cuando giré la cabeza, me quedé atónito.
- ¿Qu...qué, qué está pasando? ¿Qu...quién eres?- pregunté en balde. Estaba claro quién era: era yo, con gafas de sol, mi abrigo negro y una pistola en la mano.
- Soy José Mansilla Barreiro.
- Eso...eso es imposible, yo soy José Mansilla Barreiro...¿Has venido del futuro o algo así?
- Qué va, soy otro José Mansilla Barreiro, encargado de acabar con tu vida y preparado para inmolarme y dejarme quitar la vida por el siguiente José Mansilla Barreiro.
- ¿Estás loco? Si me matas, te matarás a ti...¡no quedará nada de nosotros!
Mi álter ego bajó la pistola y se acomodó en el sofá cama que tenemos en el salón.
- A ver, esto no funciona así... No son muertes en vida, hombre, son muertes de personalidad... ¿Tú no te acuerdas del José Mansilla de 1º de carrera, una persona un tanto inocente y desvariada, constantemente obsesionada por el sexo y el Mario Kart?
- Emm, pero ése... ¿no soy yo?
- Ay, Dios, ¿no te das cuenta? En la vida de una persona, hay distintas etapas. Algunas constantes se mantienen, pero otras van muriendo... La manera de afrontar la vida, la personalidad, la creatividad... Nos encargamos de matarnos nosotros mismos. Hay que renovarse y morir. No es lo mismo el José Mansilla de "El que no lea este blog es un imbécil" que el de "Mansilla que te pilla", así como no es el mismo el de "Retales relatiles". Desafortunado nombre, por cierto.
Intenté procesar toda esta locura lo mejor que pude. El José Mansilla de abrigo negro seguía con la pistola en la mano.
- Entonces... ¿yo ya había matado a otro José Mansilla?
- ¡Esato! Por fin, madre de Dios... Lo que pasa es que normalmente ese recuerdo de cambio de personalidad y asesinato a nuestra anterior versión queda de manera difusa... Es imposible establecer fechas concretas, salvo en casos como éste. Sin ir más lejos, después de matarte, voy a encargarme de escribir un texto para inaugurar esta etapa del blogspot. Eso sí, desde tu perspectiva, para que al lector le resulte más fácil procesar toda esta información.
Tragué saliva. No podía creer lo que me estaba diciendo este demente.
- Aunque me mates... ¿seguirás siendo yo mismo?
- Sí y no. Seguiré con casi todas tus virtudes y defectos...pero no te preocupes. Así como soy consciente de que te voy a matar, cuando acabe de escribir este texto y publique la entrada otro José Mansilla Barreiro me habrá disparado justo en ese instante. Mi tiempo ha sido corto, sí, pero entretenido. El siguiente José Mansilla Barreiro no se acordará de nada de esto salvo por las palabras que escriba en el blog... A saber si nos sale rana.
- Seguramente no sea tan bueno como el de la segunda etapa de este blog.
- O tal vez sí. ¿Quién sabe? A mí no me va a decepcionar, total, estaré muerto...
Aproveché su momento de distracción para darle con la guitarra del Guitar Hero en la cara. Intenté correr hacia el final del pasillo y avisar a Lex que me salvase, pero antes de llegar sentí como se cegaba mi vista y un ruído enorme taladraba mi espalda. Recuerdo el olor a carne quemada...y la total incomprensión de lo que acababa de pasar.

1 comentarios:
Vale... me estás tangando. Entonces, con quién se supone que estoy saliendo yo, eh?
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