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Entré en la habitación. El frío inundaba el cuarto, procedente la ventana, abierta de par en par. Encendí la luz de la mesilla sin la intención de despertarlo. Sin embargo, entre las sábanas sólo había una nota. "Salí a atrapar una estrella". Me abrigué con la bata y me acerqué hasta la ventana. El cielo era todo un espectáculo, con solamente alzar la vista cualquiera quedaba hipnotizado. El firmamento salpicado de astros. Era una de esas noches despejadas que te despojan del egocentrismo y te despiertan de esta pequeña pesadilla ubicada en la Tierra.
Fue el momento en el que más envidia le tuve.

1 comentarios:
Cuánta cosa bonita junta en un texto tan breve :P
(te comiste un "de")
te mereces un mordisco de los fuertes!:*
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