Suena el teléfono.
- ¿Raimunde? Mira, non o podes esquecer, tes que entregar mañá os formularios sen falta. Non hai excusas que vallan, xa perdeches demasiado tempo. Todo ten que estar perfectamente cuberto e do contrario, vanche cortar as pelotas. Non estou de coña. Mañá ou nunca. Mira ó que che leva o teu comportamento... Aburiño.
El agobio comenzó a apoderarse de él. Pero bueno, todavía tenía la IDEa en mente. Ya no estaba toda en mayúsculas, pero aun así podía recuperar bastante de su esencia. Del cajón saca un papel en blanco.
Suena el teléfono.
- Rurru, cariño. Mira no lo olvides, tienes que ir a recoger a Raquel a la escuela. Ya sabes que yo estoy demasiado liada con lo del piso, o sea que por favor, cari, no te olvides. Acuérdate de hablar con el profesor de gimnasia, para luego no tener problemas. Un biquiño, cielo.
Las cargas se iban acumulando en su mente y la IDea comenzaba a menguar en su grandosidad. Pero no podía ser, tenía que rescatarla del olvido y aun estaba a tiempo de salvar algún mueble, aunque simplemente fuese una mesilla de noche. Coge un bolígrafo del lapicero.
Suena el teléfono.
- Rubén, tío, ¿a qué coño andas? No olvides que tenemos la quedada a la tarde. Y no me jodas con el rollo de que tienes curro o tienes que cuidar a la niña, que ya llevas posponiendo el encuentro y jodiendo al grupo. Tío, no olvides tus orígenes, no jodas. Venga, a cascarla.
La idea había perdido todas las mayúsculas. Rescató los restos que quedaban en su mente en el papel. No tenía nada que ver con lo que sonaba en principio en su cabeza. Pero no quedaba otra. Enrolló el papel, lo metió en la botella y lo arrojó al inmenso océano, en busca de unos ojos que le correspondiesen.
Al fin y al cabo, era un náufrago más.

1 comentarios:
Sí, suele pasar. También que se te ocurra algo cuando estás acostado/a y te viene el dilema de si levantarte o no de la cama. Por cierto,tu propuesta para el I concurso de microrrelatos de la Fnac no estaba nada mal.
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